¿Es necesaria una revolución en medicina para ir a Marte?
En el largo viaje de una misión tripulada a Marte no hay sitio para una emergencia. En una pequeña nave con una reducida tripulación, no hay mucho espacio para una enfermería.
Actualmente no hay forma alguna de saber si una persona está desarrollando cierto tipo de enfermedades mortales, como puede ser el cáncer. Si esto le ocurriera a un astronauta en misión a Marte estaría perdido, ya que un viaje tripulado según estudios de la NASA, duraría aproximadamente cinco años. Tiempo crucial para luchar contra la enfermedad.
Para prevenir esto, Daniel Goldin (director de la NASA), ha decidido colaborar con el National Cancer Institute (NCI). Juntos, NASA y NCI, esperan desarrollar técnicas que permitan largos periodos en el espacio, además de su uso en la Tierra.
Los campos en los que principalmente se va a trabajar son biología molecular, diseño de naves espaciales y nanotecnología.
La nanotecnología permitiría desarrollar pequeños "vigilantes" robots que se implantarían al astronauta, monitorizando su salud para prevenir el desarrollo de un cáncer.
La bioingeniería daría lugar a tecnologías aun en la mente de escritores de ciencia ficción, como trajes espaciales superligeros y autoreparables.
Según Goldin, si envían especialistas a Marte, como por ejemplo geólogos, por su trabajo tendrían grandes posibilidades de rasgarse sus trajes. Con la bioingeniería se podría arreglar. Su aplicación también estaría en proteger las naves espaciales con una "piel" que cumpliera la misma función que la epidermis , haciéndolas aún más seguras.
Para convertir la ciencia ficción en realidad, la NASA y NCI han creado un grupo de investigación formado por cientificos de diversas especialidades, como por ejemplo, el premio Nobel Davil Baltimore y el biólogo Baruch Blumberg.
En total el grupo lo forman veinticuatro científicos, teniendo como misión el desarrollar las técnicas necesarias para una hipotética misión a Marte en el 2020.
Las ideas más radicales parten de la nanotecnología, en la que los científicos construyen estructuras átomo a átomo. Para ver la importancia de esta especialidad valga decir que el presupuesto de EE.UU. dedicado a esa ciencia, casi se va doblar para el año 2001 a petición del presidente Bill Clinton.
El NCI ya colaboraba anteriormente con la NASA en la lucha contra el cáncer. Esta tiene el encargo de desarrollar nanotubos de carbono, que hagan la función de biosensores de células cancerígenas.
Con esta colaboración se espera desarrollar técnicas de diagnóstico y tratamiento, que revolucionen la medicina tanto en el espacio como en la Tierra.